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domingo, 29 de octubre de 2017

Canto al dolor



Cuando sientas ese dolor,
complácete en él.
Si tú fueras el dolor,
no podrías sentirlo.
Lo que siente el dolor
solo puede ser alegría,
del mismo modo que el color
solo se ve gracias a la luz.
Abre la cáscara del dolor.
Ese fruto eres tú.

sábado, 28 de octubre de 2017

Honestidad



Cuando la vida nos clava los cuernos,
¿quién puede afirmar entonces que es feliz?

Hay un modo extranjero de estar en el mundo,
una sensación que rechaza la vida y la mira ceñuda.
Mira la tele, mira la alegría, oye la música.
Apenas puedo entender que otrora yo gozase de esas cosas.
Y sin embargo, algo dentro de mí tiene nostalgia de ellas,
nostalgia de un bienestar que ahora se me niega.

Hay un miedo que se enrosca en el corazón
y no lo abandona fácilmente.
Nadie puede entenderlo,
pues no hay razones para estar así.
Algunos piensan que es locura,
otros, una suerte de espiritual cordura.
Odiseo, Eneas y Dante estuvieron aquí
o quizá sus infiernos fueron otros.
¿Cómo expresar estos calores inmundos,
este ahogo de horas y semanas,
estas ganas de verter todo el mar por los ojos?
Hay momentos en la vida donde la soledad se vuelve un filo,
una habitación en penumbra, una sordera universal.
Quieres salir de la habitación, 
despertar de la pesadilla,
¿pero cómo salir de tu propia vida?
¿Cómo despertar del sueño de la mente?

Acepta, acepta, acepta hasta morir.
Yo no sé quién ha inventado este camino tan hostil,
esta soga tan sutil que se llama sufrimiento.
Y pese a todo, mi corazón puede oír,
como una música lejana y prometida,
un Amor que no es de este mundo
y que hace posible nuestra experiencia de él.
Yo sé que soy ese Amor, que incluso estos escupitajos
de la existencia son agua fresca para quien lo conoce,
pero yo solo puedo hablar de mi experiencia.


Si la honestidad es una virtud, toma este poema honesto, lector,
relee estos versos que por unos instantes nos han unido
y celebremos al menos que hemos hablado de corazón.
Quizá algún día podamos reírnos del pasado
y esa risa limpiará, en su presente eterno,
hasta la última duda que pudiera cabernos.



sábado, 30 de septiembre de 2017

Tarde de amistad


                                                 A Mario F. Gude



Te sugerí sentarnos en la hierba
y fuimos al pequeño mirador,
sobre la entrada que conduce al templo.
Allí nos detuvimos
a mirar a la gente, a los coches,
a esa tarde sin nombre que regaba
el sol en nuestra nuca.
Rendimos confiadamente el cuerpo
a nuestra madre tierra
y la mirada se posó en el cielo.
Como un río brotaban las palabras,
nuestros labios cantaban sueños, miedos,
amores, desengaños y alegrías.
Mientras se desplegaba el diálogo,
la hierba se pegaba a nuestros codos
y a la camisa, y a la risa nostálgica,
y nos acariciaba la mirada
de una desconocida.
Compartiendo nuestras filosofías,
pude sentir esa felicidad
de sincerarse con un semejante
y afianzar la amistad.
Quien tiene un amigo tiene un tesoro,
si sus confesiones son de oro puro,
que entre amigos de veras
nunca se acepta el bronce.
Hablamos del pasado y del futuro,
pero la vida discurría allí,
en el parque inmortal,
y allí quiero quedarme
bajo cipreses que apuntan al cielo.

lunes, 25 de septiembre de 2017

Cena socorrida



                                                              A mi vecina Socorro


Andaba yo perdido,
doblando cada calle de mi alma,
soñándome dolido,
girando el pensamiento sin sentido.

Llegando a mi portal,
me vi sin llave y nadie a quien llamar.
La desesperación me hizo tocar
el timbre a una vecina.

-¡Sí, claro, Santi, sube!
-me dijo ella, algo sorprendida.
Me abrió la puerta, suave bienvenida,
y en la luz del salón, al fin, me supe.

La familia, cenando en la gran mesa,
me acogió con cariño.
-¿Qué tal están tus padres?
-¿Y tú qué tal, mi niño?

Las croquetas ricas, fino el tomate,
-Sírvete un poco más, que aún queda fanta
-me dijo Ana, con su voz de santa,
¿y quién podía negarse?

Me vi escuchado, me sentí querido.
Luego llegó mi madre y su vestido.
-¡Qué elegante vas tú a todas partes!
Y su risa se oyó de regocijo.

Esa cena me sanó el corazón.
Gracias por socorrerme,
gracias por acogerme,
gracias, Socorro, por tu buen amor.