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domingo, 5 de noviembre de 2017

La decisión



Puede que ahora no estés en paz.
Puede que sientas miedo y confusión.
Puede que te parezca un error de la naturaleza,
una locura indescifrable, un terremoto interior.

Puede que tu mente te haga creer cosas que no son,
puede que esas creencias duelan y parezcan reales,
puede que sensaciones y síntomas se alíen contra ti,
todo lo malo puede ser.

Sin embargo, puedes tomar la decisión de ir contracorriente.
Puedes respetar lo que sientes y decidir vivirlo sin drama.
Puedes aceptar que todo eso ya está ocurriendo
y, con una mirada atenta y cariñosa,
decidir amarlo poco a poco,
tomándote tu tiempo y tus ganas,
pero firme en la decisión de integrarlo.

Puede que ahora no estés en paz,
pero puedes decidir estar en la Paz.

viernes, 3 de noviembre de 2017

Elegía del cuerpo



Mientras la mente duda,
los ojos lloran,
la boca gime,
los hombros saltan,
el pecho duele,
las manos sudan,
los sobacos huelen,
las piernas tiemblan
y el mal se siente,
el corazón bebe su paz en el presente.

Torbellino

A veces, con la piedra en el zapato,
sigo caminando hacia mí mismo.
A veces vuelven los fantasmas de la locura
a susurrarme infelicidades.
A veces un rostro, un lugar, una voz
rayan como un vidrio dentro de mí
y el aire se vuelve ajeno, indiferente
a la risa o al llanto.
A veces lo absurdo es el peor monstruo,
semillero de dudas y más dramas.
A veces es la pura sombra que gira
sobre sí misma, como un torbellino
que fuera a arrasar mi vida entera.
Pero la vida no se ha movido de donde estoy.
Mi respiración así lo prueba.

jueves, 2 de noviembre de 2017

Otoño

La brisa me lleva como hoja sin suelo.
Danzo en el aire sin sol, calladamente.
Siento el sabor del otoño levemente
caer de las estrellas de este cielo.

El frío me acaricia las orejas
con sus luces nocturnas.
La tiniebla del alma ya descansa
en su centro vacío.

Duerme todo mi ser en este Tuyo,
que no quiera yo más que ser tu siervo
y dueño de lo que me diste: viento,
rumor, silencio y mundo.

Quejío



Hace tiempo que murmuran
su quejío mis tripas.
Primero pregunté: ¿qué pasa?
Ellas me respondieron: no sé.

Tanto se quejaban que me preocupé.
Visita al médico. Hazte pruebas, a ver.
Pasó el tiempo y me olvidé.
Salen los resultados. Celiaco no es.

¿Qué será entonces? Aquí me cabreé.
Ronronea el gato, pero el gato no es.
Son de nuevo mis tripas, ¡ya no sé qué hacer!
Me giro en la cama y aquí vuelve otra vez.

Ahora solo escucho el quejío,
sin interrogarlo, sin violentarlo,
como quien oye el croar de un sapo
o al pájaro que insiste en su pío-pío.

lunes, 30 de octubre de 2017

Teatro de títeres



Mira el pensamiento “Esto no debería estar pasando”.
Mira todo el sufrimiento que genera.
Es innecesario.
Confía en que toda actualización es sagrada.

Uno pretende que sabe de la vida,
pero la vida es experta en deshacer pretensiones a casa paso.
Tan solo respira, respira el instante,
aunque esa voz te diga que es el peor de tu vida.
No te creas lo que sucede en tu cabeza.
Es solo un teatro de títeres.

Observa como tememos lo malo
y anhelamos lo bueno,
sin tener ni idea de qué es una cosa ni la otra.
¿Quién es el malo de la película?
¿Quién el justo salvador?
¿Quién la doncella en apuros?
¿Y quién el ciego narrador?
Es tan fácil entretenerse con el drama,
llorar en la butaca y reír con el bufón.

Y cuando al fin termine la función,
se marcharán todos los personajes,
dejándonos vacíos y silenciosos,
en el teatro que ya no será teatro,
sino puro espacio interior,
docta ignorancia,
plenitud luminosa,
jolgorio universal.