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lunes, 18 de diciembre de 2017

Umheinlich



Miro al pasado con nostalgia,
viéndome desde fuera,
como en el reflejo de un escaparate.
Lo que en mi presente se presenta
tiene una cualidad rara e inquietante,
aunque todo sea lo mismo de siempre.
Lo obvio se viste de extrañeza,
como si la rareza de que las cosas sean como son
y el inagotable ritmo de la vida
no encajasen con mis pasos
vacilantes,
indecisos,
confundidos.
¡Ojalá esto fuese una invención!
Yo, que de niño leía historias de miedo,
no sospechaba aún que me convertiría
en el asustado protagonista de una realidad
que supera extraordinariamente la ficción.
Y mientras la vida teje sus paradojas inescrutables,
yo me dejo llevar por su corriente,
temeroso y enfadado,
anhelando el Eros universal,
cuya fuente solo podré hallar
dentro de mí mismo.

martes, 12 de diciembre de 2017

Nada



Quisiera escribir un poema sobre nada.
Alienado con la nada en la que nada mi vida,
película extranjera sin subtítulos,
donde cada pequeño gesto sabe a final,
zozobro, atado de pies y manos,
en la misma habitación sin luz.
Llanto ahogado en la almohada,
herida invisible que busca desesperadamente sanación,
como el cansancio de un viejo día que amanece
sin traer reposo ni regocijo.
Nada puede ahora hacer que nada se vuelva algo,
ni siquiera mis bienamados libros,
en los que tanta felicidad hallé otrora,
pues un silencio sin esperanza se cierne
sobre mi apatía y mi temor sin causa.
Estoy en exilio de mí mismo,
en el esplendor de mi juventud marchita,
abandonado a las alas grises del tiempo,
viviendo un momento que parece equivocado,
rodeado de amor, lleno de miedo.
Yo, que vivo estas cosas,
puedo contároslas aquí, sin miedo.
Solo esto puedo ofreceros:
algo de honestidad y unas buenas palabras
con las que desvelar la belleza oculta
que nos habita a todos,
sin saberlo.  

miércoles, 29 de noviembre de 2017

Tocarte la mejilla



Hoy quiero tocarte la mejilla.
Solo eso.
Tocarte la mejilla, dulcemente,
para recordarte que siempre fuiste amor.
No el mío,
ni el de nadie,
sino el de la vida,
que frente a mí te ha puesto.
Quizá te parezca tímido este gesto,
delicado para un hombre,
insignificante viniendo de un amante,
pero para mí lo es todo.
Recoge el calor exacto,
el toque preciso,
para que te sientas amada
y libre y eterna.

lunes, 27 de noviembre de 2017

Árbol de navidad



Siento un cosquilleo en el pecho,
muy sutil, como un plumero que
que te frotaras ante la nariz.
Es como una medusa
de tentáculos luminosos,
orgásmica,
como un árbol de navidad
brotando por mis brazos,
temiendo su inminente tala.
Unas bolas cuelgan en las puntas,
redondeadas y especulares,
como algún atardecer perdido para siempre.
Me siento ese árbol maltrecho,
luminoso,
provisto de una belleza que el mundo
no es capaz de apreciar aún.
Este árbol quiere ser fuerte,
más es joven aún y no sabe qué es la vida.
Se aferra fuertemente con sus raíces
a lo único que le queda:
su ser.

Respiro



Respiro
y sé que estoy en el momento exacto de mi vida.
Me silencio
y escucho el rumor de mis sensaciones.
Cierro los ojos
y veo todas las imágenes propuestas por mi mente.
No medito para deshacerme de nada,
ni para conseguir nada.
Medito para acoger lo que hay,
justo ahora.  
Hay una perfección que no está siendo vista.
Ámala.